viernes, 4 de mayo de 2012

Otro clásico antibelicista. Johnny cogió su fusil

Jhonny cogió su fusil es una de esas películas que cuesta terminar. La dureza de la historia, la crudeza de las imágines y la inmisericorde cercanía del tema permiten una identificación inasumible. Todos somos el pobre Jhonny, ciego, mudo, inmóvil y, aun así, sensible. Si puedes verla entera, eres un valiente.


Un joven combatiente de la Gran  Guerra  se encuentra en un hospital, confinado de por vida, ciego, sordomudo y con las piernas y los brazos amputados a causa de una explosión sucedida durante un bombardeo, pero conserva toda su lucidez y su mente está intacta. Encuentra el modo de comunicarse con el mundo y de forma estremecedora conocemos sus pensamientos.´
Antes de los títulos de crédito aparece el verso de Horacio, que el poeta británico Owen popularizó en la época, "Dulce et decorum est pro patria mori", pero Johnny pone el contrapunto esencial y  nos hace saber que "(...) soy el último hombre del mundo que se alistó en el ejército pensando que el ejército hacía hombres"

   

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