lunes, 21 de mayo de 2012

Germanofilia de novela

Aventuras del submarino alemán U.
Ricardo Baroja

Aventuras del submarino alemán U es una novela corta de 1917 escrita e ilustrada  por el polifacético Ricardo Baroja, el hermano menos conocido del novelista de la Generación del 98  Pío Baroja.

El relato cuenta las supuestas experiencias, un tanto inverosímiles, de un español de la época en un  submarino alemán de la  1ª Guerra Mundial en el que solicita asilo, tras ser asaltado el velero en el que navegaba de Italia a Francia. Puede elegir entre seguir con los asaltantes italianos –muy caricaturizados- o irse con los alemanes y, sin dudarlo, se va con estos a la guerra.
 Durante la singladura del Mediterráneo al Mar del Norte, atravesando los peligros del Canal de la Mancha, se producen las  conversaciones entre el español y dos tripulantes con los que comparte idioma: el teniente segundo de abordo y el médico, definido como pangermanista y que encarna los anhelos del pueblo alemán: un imperio germánico en Europa; la creencia en la superioridad de la raza blanca alemana respecto al resto y un profundo antisemitismo Todo ello algunos años antes del Mein Kampf hitleriano, lo que viene a demostrar hasta que punto estaba presente en la Europa de entonces el germen del nazismo. Se menciona incluso la idea de unos Estados Unidos de Europa bajo hegemonía alemana, algo no muy alejado de la realidad actual.
Al  abordar la cuestión de los sentimientos del pueblo español ante el conflicto, conluye que predomina la germanofilia, ya que Francia e Inglaterra fueron los tradicionales enemigos de España, mientras que  con los imperios germánicos siempre hubo buenas relaciones. El protagonista manifiesta su admiración por la manera de trabajar de los alemanes  y llega a afirmar que existen cosas que ellos llevan a cabo impensables en el contexto español.
Las descripciones del submarino son muy vagas y aproximadas. Es evidente que el autor no había tenido oportunidad de adentrarse en uno, pero  para paliar esta engorrosa dificultad, utiliza un recurso interesante: la autocensura bajo sugerencia del mando alemán, al que debe agradecer su hospitalidad aceptando esta reserva tan rigurosa: “(…) el capitán Von H marcó con un lápiz rojo en mi manuscrito todo lo que él creía que no convenía a su país, detalles de construcción y maquinaria, organización, medios de ataques y defensa (…)”
Es inevitable establecer un paralelismo con la célebre 20.000 leguas de viaje submarino, puesto que el autor fue un confeso devorador de folletines y novelas de aventuras  –Defoe, Víctor Hugo, el propio Verne…– Algunos elementos técnicos y mecánicos, así como la presencia accidental del protagonista en el batiscafo, le deben sin duda su inspiración.
Aunque tiene pretensiones humorísticas y aspira al entretenimiento, carece de  virtudes literarias de relieve; sólo  puede considerarse una curiosidad literaria o histórica relativamene recomendable.


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