domingo, 11 de marzo de 2012

Blaise Cendrars

El autor, retratado por su amigo Modigliani en 1917
Frédéric Louis Sauser, Blaise Cendrars fue su nom de plume, nacido en Suiza en 1887 y muerto en París en 1961, fue poeta, soldado, marinero, director y guionista de cine, apicultor, periodista, buzo, novelista, vagabundo, contrabandista -amigo de aristócratas y gitanos, y de gitanos aristocráticos-, y un sinfín de oficios y aficiones a los que le llevó un espíritu inquieto y una azarosa vida aventurera, como queda bien patente en El hombre fulminado (1945), primer volumen de sus memorias, al que seguirían otros tres. La narración -siempre en un tono entre irónico y fanfarrón-, comienza en el frente de batalla de Roye, donde se encontraba Cendrars combatiendo en la Legión Extranjera para dar un salto después a los ambientes portuarios de Marsella, y acabar sumergiéndose en el corazón de la vida de los gitanos de París, todo ello lleno de constantes referencias a viajes y aventuras increíbles, cuyo espíritu y ritmo narrativo, casi cinematográfico, reflejan perfectamente estas palabras suyas: «Partir. Emprender el viaje. Correr de cara a la muerte por la gran ruta, de París al corazón de la soledad, al otro lado del mundo... siempre adelante...» (Editorial Valdemar)
En el segundo libro de esta tetralogía, La mano cortada (1946), narra su experiencia en la guerra de trincheras entre 1914 y septiembre de 1915, cuando al perder parte de su brazo en una acción de guerra es licenciado. En su evocación de este hecho escribe: “Legión o no Legión, me he comprometido y como muchas veces en mi vida, estaba listo para ir hasta el fondo de mis actos. Pero no sabía que la Legión me haría beber de ese cáliz hasta los excrementos para conquistar mi libertad como hombre. Ser. Ser un hombre y descubrir la soledad” (La mano cortada).
Durante la guerra escribe un desgarrador y amargo poema que titula “Yo he matado”, que describe la trágica situación que se da en una lucha cuerpo a cuerpo con las bayonetas como armas:
Ilustración de F.Léger para J'ai tué
"Mil millones de individuos me dedicaron toda su actividad de un día, su fuerza, su talento, su ciencia, su inteligencia, sus costumbres, sus sentimientos, su corazón. Y he aquí que hoy, tengo el cuchillo en la mano. El Eustache de Bonnot. "¡Viva la humanidad!" Palpo una fría verdad que se suma a una hoja cortante. Tengo razón. Mi joven pasado deportivo tiene que bastar. Aquí estoy con los nervios tensos, los músculos estirados, dispuesto a saltar en la realidad. He desafiado al torpedo, al cañón, a las minas, al fuego, al gas, a las ametralladores, a toda la maquinaria anónima, demoníaca, sistemática, ciega. Voy a desafiar al hombre, mi semejante. Un mono. Ojo por ojo, diente por diente. Ahora será entre nosotros dos. A puñetazos, a cuchilladas. Sin piedad, salto encima de mi antagonista. Le doy un golpe terrible. La cabeza está casi separada. He matado al Boche. He sido más listo y más rápido que él. Más directo. He dado primero. Tengo sentido de la realidad, yo, poeta. He actuado. He matado. Como el que desea vivir."
Blaise Cendrars, J´ai tué, 1918; con ilustraciones de Fernand Léger

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